No recuerdo muy bien el año, pero debe haber sido 1984, en que mi hermano comenzó su afición a la fotografía, su maquina era una flamante Canon FBT, una réflex que todavía hace muy bien su trabajo, a pesar de ser casi una reliquia; pero en fin, lo que quería traer a éstas líneas es el cambio que ha existido desde esa época y de mucho antes, hasta los días en que todos tenemos acceso a una cámara digital. Antes para ver las fotos había que esperar a revelar el rollo, días después de Semana Santa, y el proceso era relativamente caro; se disparaba el obturador y se debía confiar en que la abertura y velocidad fueran las correctas, para una exposición que fuese buena. Hoy todo es diferente, la foto se revisa al instante, se desecha si no nos satisface y las que sí, esa misma noche se bajan a la PC y casi nunca se imprimen, se quedan allí como pixeles de una semana santa más. Esa facilidad ha hecho que Jesús, hoy, en la era digital sea acosado por los fotógrafos quienes cual paparazzi profesionales hacen lo que sea por la mejor toma, en el sitio preciso y en el momento adecuado; a veces me he preguntado cuál de las imágenes será la mas fotografiada, no lo sé pero sin duda con la democratización de la fotografía, todas las representaciones de Jesús, o de Nuestra Madre, sin duda ni excepción han sido captadas por las cámaras de cucuruchos y no cucuruchos.
Yo debo confesarlo, a veces me comporto como un paparazzi, me atravieso en el cortejo, salgo de filas y entorpezco el paso del anda, todo por una buena toma, una foto que pueda ilustrar este blog. Se que está mal, me lo dicen a menudo, pero el afán de tener una fotografía memorable es, a veces, mas fuerte que todo. Me he puesto a meditar al respecto y debemos hacer algo para solucionarlo pues los desordenes terminaràn menoscabando los cortejos, todos los aficionados a la fotografía debemos entender que somos o deberíamos ser penitentes antes que fotógrafos y que quizá (y aquí entra un análisis íntimo y personal) perseguir la foto del año, esconda una vanidad que es sin duda poco congruente con que quehacer del devoto. En fin debo escribir que es mi propósito éste año, ser mas mesurado a la hora de usar la cámara, mas respetuoso con los organizadores de los cortejos, es decir portarme menos como un paparazzi y mas como un cucurucho, que es al final de cuentas lo que soy. La invitación queda abierta para todos y todas. Respeto a lo que hacemos, si nosotros no lo hacemos ¿quien cuidará de nuestras procesiones?
Les dejo unas fotos, en donde se puede apreciar en acción a los cucuruchos paparazzi, “acosando” a Jesús de la Caída; no estoy tirando la primera piedra, al contrario al mostrarles la foto se evidencia que yo también, quizá abusivamente estaba accionando mi cámara.
Mis hijos me dicen que yo, voy a una procesión y desde que nos acercamos al cortejo, empiezo a saludar gente; que solo entro a filas y se suceden los apretones de manos, los abrazos y las sonrisas. “es que tenés muchos conocidos cucuruchos” me dicen.Pensaba en eso el pasado sábado, cuando en la víspera del cortejo de Jesús de La Caída, daba una vuelta por San Francisco y Catedral en Antigua, deleitándome con las velaciones que ese día nos regalan los amigos cucuruchos antigueños; bien, pues les decía que pensaba en eso, en que de verdad tengo muchos, muchísimos conocidos dentro de las filas de las procesiones y que dentro de mis mas entrañables amistades, se cuentan por supuesto a mis amigos cucuruchos.Lo he mencionado muchas veces antes y lo repito otra vez: lo mejor que me han dado las procesiones son mis amigos; los cortejos se componen de personas y éstas son vitales en el desarrollo de una procesión.
Tuve el privilegio de caminar con mis hijos en filas, el placer de hacerlo con mis buenos amigos de siempre, esos que hacen que el cansancio sea leve; tuve el gusto de conocer a un par de cucuruchos mas, tuve la sorpresa de que un par de desconocidos me preguntarán si era yo, quien escribía en éste blog, platique un par de minutos con mis amigos antigueños, los que nacieron allá y de los antigueños que lo son porque su devoción la heredaron desde esa bella ciudad y allí se quedó; tuve el gusto, creo que ya lo mencioné de darme un abrazo de cucurucho en la puerta de catedral en Antigua Guatemala, con un hermano, maestro en el arte de escribir de Cuaresma y Semana Santa, fue un hablar mucho sin decirnos nada.Caminé y caminé y caminé y a cada paso descubrí lo afortunado que soy, planificamos con Iván y con Hugo, por separado la foto aquella que (otra vez) no nos tomamos y que está pendiente en el listado eterno de cosas por hacer en Semana Santa. Caminé y caminé y en cada piedra del camino reconocí el calor de la amistad, el abrazo del cariño y el saludo afectuoso de las personas, esas que son el motor de nuestras manifestaciones de fe. Este pasado domingo fue mi 15 aniversario de acompañar a Jesús de San Bartolo, y lo celebre íntimamente con mis amigos, con la felicidad pintada en la cara cansada y con la vitalidad y empuje de mis hijos que sin decirlo me gritaban “Vamos Señores…!!!”
A todo mis amigos cucuruchos, que se que me leen, pero no me comentan; a todos a los que tuve el gusto de estrechar la mano, para los que nos fundimos en un abrazo; para los que no estuvieron, pero desde lejos estaban con nosotros allí en el brazo 91 prendidos a la computadora para no perder detalle, (un abrazo Mario… te esperamos); a quienes solo vi de una fila a otra y que con un gesto de manos nos dijimos todo; a los que sabemos que el domingo pasado empezó el final de la Cuaresma y que conocemos que el tiempo pasará mas rápido que siempre; para todos los que desde éste 29 de marzo de 2009 empezamos a contar el tiempo al revés, para atrás… esperando la pascua, pero viviendo la pasión y la muerte; para todos los que no tengo el gusto de conocer por su nombre, pero que son los dueños de esos rostros de siempre en cada cortejo; para mis amigos, mis hermanos, mi familia y para usted que ahora mismo lee éstas líneas, quiero desearles lo mejor en ésta Semana Santa: que Jesús les de lo suficiente y necesario, tanto material como espiritualmente para poder vivir intensamente esa semana especial y que el manto protector de María Santísima de Dolores cubra nuestro ir y venir, para protegernos del mal que lamentablemente campea hoy en nuestras calles.
los mejores siete minutos de todo un año -y no es metáfora- han terminado la espera de meses que se antojan elásticos se ha consumado
dejo el brazo y el destello en luz de tu bella urna me despide concluye el turno y empieza otra vez esa agobiante cuenta atrás pues para mí y para otros muchos más -no te imaginas cuantos- el año empieza y termina en viernes santo
Dentro de los elementos gastronómicos e idiosincratricos del chapín, encontramos la “granizada”, nombre que hace referencia al hielo raspado ó frappe ó refresco granizado, que se endulza con jarabes azucarados ysaborizados, queen los últimos tiempos a cobrado nuevas dimensiones, llegando sus aderezos desde frutas, mermeladas, leche condensada y tomates en dulce, pasando por el jugo de limóncon sal y pepitoria, hasta el cóctel de camarones, siendo la imaginación el limite de las mismas.
Durante el verano en especial la Semana Santa, es muy frecuente encontrar las carretillas que proveen dicho antojo muy propio de la cuaresma (aunque sin ser propio de la época es cuando mas relacionado esta con el cucurucho), es muy frecuente, sobre todo en las horas mas calidas de los recorridos, ver al los devotos y devotas, paladear una suculenta granizada, familias completas se aglomeran en las ya famosas carretas, que cuentan con menús tan completos y complejos como los de cualquier restaurante de especialidades, inclusive existen algunas carretas que ya incluyen colores propios de la semana mayor.
En ocasiones es la razón ideal para iniciar tímidos acercamientos con una señorita que respondió cortésmente a la mirada pseudo discreta de un mozalbete, quien bajo los abrazantes rayos solares del medio día, de un Domingo de Ramos,observa a la Centuria Romana llevando en hombros el Trono Procesional desde el cual rige a sus fieles el Señor de los Milagros, frente al Parque Colón, y cual caballero andante en rescate de la doncella, venciendo el miedo infundado de las mariposas gástricas, y aprovechando la interrupción del momento dada por el tintineo de la campana del vendedor, la invita a compartir una oportuna granizada, so pretexto de extinguir por unos instantes la sed y a su vez refrescar las gargantas durante la insipiente conversación que se desarrollara.
En el caso de los padres de familia es ideal para calmar las incomodidades producidas por las inclemencias climáticas,cumpliendo el doble propósito de tomar una golosina y un tranquilizador refrigerante, que no merma en mucho el ya castigado bolsillo del guatemalteco, o simplemente es un elemento pacificador, mientras se espera o se observa el paso del Nazareno de Candelaria, en los alrrededores del parque San Sebastian.
Es el postre ideal pues gastronómicamente, incluye todos los ingredientes necesarios para ser catalogado ya como tal, pues limpia el paladar, es refrescante del gusto, ligero y estimulante para la digestión, siendo el final idóneo después del improvisado almuerzo frente a Catedral Metropolitana, luego de observar a las 12:00 en punto del Viernes Santo el sudor del “Patrón Jurado de la Ciudad”, que parece escurrir de su frente ensangrentada al vaivén de Señor Peque de Mons. José Santa Maria y Vigil.
Los elementos para consumirla fungen como instrumentos improvisados, en alarde al ingenio chapín, como la pajilla que se usa de apuntador para señalar los elementos de un anda procesional, nunca falta el niño que la usa como improvisada batuta que guíay dirige a una banda musical imaginaria o de improvisado clarinete; que lo vuelve un consumado filarmónico, e incluso los mas adentrados en años y conocimientos, lo vuelven una batuta real al escuchar Dios Mió de Don José Dolores Fuentes; las bolsitas y vasos que en algún momento contuvieron la misma, se vuelven en improvisados féretros de los restos de alguna efímera alfombra que, en ocasiones, mas que un recuerdo es una reliquia para algunos, porque Jesús paso sobre ella, mas de algún devoto cargador y maestro“alfombrero” del barrio moderno, a recurrido al “reciclaje de vasos” de granizadas, que sirven en las ventosas noches del viernes mas santo de todos los viernes, como pantallas improvisadas,evitando se extinga la llama de las veladoras, que señalan el camino del relicario que porta haciaal momentáneo sepulcro al Cristo del Amor y que a su vez guían el rió de lagrimas de la Madre Dolorosa .
No es de excluir a las personas que elaboran dichas golosinas, cuantos files y devotos al ver la carreta y no encontrar elcortejo, hacen la consulta del recorrido al vendedor que funge de manera indiscutible como el faro guía de quien le pregunta, dando de manera exacta la ubicación del mismo, o que cucurucho habiendo ya pronosticado por la velocidad del viento y lo encapotado del cielo que sirven de barómetro institivo el chubasco cuaresmal, y se dirige a este personaje a solicitarle casi en tono agónico, le venda una bolsita plástica que servirá de improvisado impermeable para la cartulina, estos personajes ya son parte indispensable de los cortejos, habiendo inclusive algunos emblemáticos como lo es Gerardo Rivera más conocido como el “Campeón” o como le decimos los que desde la infancia le conocemos “El Champion”, al que siempre le decimos sus revestidos comensales: “te falta hacer la de súchiles”, y que este año estrena el Domingo de Ramos (5/04/09) su línea de granizadas sin azúcar, las cuales endulzara con un sustituto de la misma .
Una granizada muchas veces significa mas que un refresco en el calinoso calor tropical, es sin lugar a dudas, el pretexto ideal para iniciar una tertulia sobre los distintos temas de ocasión, o de una fotografía grupal, en la que los protagonistas, cual escudo de armas,portan granizada en mano y revela en esos rostros el ágape de esos días.
Cuando pidas una granizada, busca cumplir con estos tres elementos:
1)No importa la clase de granizada que sea, si de jarabe, de frutas o limón con sal, lo importante es que sea granizada.
2)Busca un lugar en el cual puedas degustarla y ver la procesión con comodidad.
3)Que siempre que hayas obtenido los dos elementos anteriores, lo indispensable es depártirla con otro u otros hermanos cucuruchos.
Al cumplir con estos tres, sabrás que una granizada es parte, de la alegría de ser cucurucho.
Señor Pequé!!! Señor de La Merced!!! hermoso Nazareno de Viernes Santo los fieles podrán saciar avivar su fe consolándose de penas que les afligen tanto.
Mística y tradición se funden en rituales de épocas, hoy latentes los pasos de cucuruchos se confunden con los sonidos de matracas penitentes
Morado penitente tiñe las calles ensombrecidas por negros crespones la devoción se encuentra en detalles que decoran enrejados balcones
Musito una oración al Maestro que desfila bajo el peso de la cruz el pecado que le condena es nuestro Perdón... e Indulgencia mi buen Jesús
La madrugada es el taciturno testigo de la salida de tu ancestral templo concédenos estar otro Viernes Santo contigo e ilumínanos para poder seguir tu ejemplo.
se ilumina el anochecer con destellos hechos cruces luces taciturnas y amarillas de bronce hecho urna en viernes eterno en que brillas cristo mío muerto pero vivo
se apelmazan los olores de flores, pino y corozo que huelen a getsemaní como efluvio de pasión en viernes de luto en que te veo señor sepultado inerte pero vivo...
se acobarda la luna y esconde su rostro ante la atrocidad de atrocidades cometida esta misma tarde de viernes grande en que reinas en tu anda cristo del amor dormitado en muerte pero vivo.
El corazón del cucurucho es esclavo de los sentidos. Siente igual que el otro cucurucho. A pesar de las diferencias que son evidentes y de la diversidad de devociones y de esa manera siendo distinta manera de expresar todo se agolpa en ese algo que todos vivimos igual, los corazones cucuruchos, veteranos, juveniles, experimentados, polémicos todos somos colegas, pues los cucuruchos somos coparticipes de la alegría, la nostalgia, la tristeza que solo la Semana Santa en Guatemala puede amalgamar… Así pues también nos sentimos llegando de madrugada a la Antigua el Viernes Santo, o volviendo de un viaje de negocios en pleno inicio de Semana Santa y aprovechando un televisor para ver a Jesús del Consuelo, todos sentimos como propio el ver cargar a un hijo por vez primera, compartimos el sentimiento del padre ausente, son sentimos orgullosos de participar por primera vez de una hermandad, nos vemos cargar con los primos y los sobrinos…. vivimos la entrada de Santo Domingo, despidiéndonos de los amigos… ah los amigos cucuruchos, esos que no ves siempre pero que sabes con certeza que están allí…. Y así con el corazón morado transido de pena y revestido de luto, despedimos a nuestras soledades con la nostalgia agolpada en las entrañas y la granadera retumbando en el corazón..
Y en fin… lo interesante es que el cucurucho es uno, todos tenemos el corazón morado y con matices que enmarcan individualmente la devoción, con diferencias marcadas, con devociones diversas, con sentires distintos, pero nos une el sentimiento que nos hace vivir y revivir todas estas vivencias anécdotas personales como propias, como comunidad, como esa especie de la raza humana, que tiene el corazón morado, que respira incienso y que nace y muere oyendo marchas fúnebres. Es entonces cuando me doy cuenta que somos uno… entonces no importan las mangas de lanzas, ni el color de la paletina o del tapasol, ni los turnos de honor, ni los adornos, ni las consagraciones, ni los inspectores, ni los uniformes… es decir no importa ninguna de las diferencias, somos uno, somos hombres y mujeres con corazón con sístole de redoble y diástole de marcha, con el corazón morado… morado penitente… un corazón morado cucurucho y eso es lo mas bello de todo …. Con el corazón inundado con el sentimiento que es uno... desde siempre y para siempre....
Yo fui un cucurucho de adolescencia, es decir salvo la ocasión en que lleve en hombros a mi querido Niño de la Demanda por primera y única vez, nunca participe en procesiones infantiles y nunca fui sanjuanero; como dirían los señores de antaño, de una vez a las ligas mayores. Siempre he admirado a los niños cucuruchos, incansables, imbatibles, inquietos… niños que prefieren el incienso, el corozo y caminar en la fila de sanjuaneros que una temporada en la playa, y no es que no les guste el mar y las vacaciones, es que –y allí está lo admirable- los niños han optado por ser cucuruchos; porque ser cargador en Guatemala, ser cucurucho mercedario, josefino, dominico o un “todo-cortejo 4X4" es una opción que se toma en el despunte de la vida, y que cuando se asume todos sabemos que es para siempre, o mejor hasta que Él así lo disponga.
No es extraño que entre amigos cucuruchos al momento de nacer un niño en lugar de babero regalen paletinas blancas, en lugar de gorros de lana tapasoles mercedarios y por supuesto mini madrileñas para las futuras dolorosas. Los niños hijos de cucuruchos prácticamente son mecidos en la cuna al ritmo del marcapasos, no le temen a los romanos de San José y ven con naturalidad que papá o mamá pongan en Agosto o Noviembre una marcha fúnebre. En los nacimientos de cucuruchos en pleno diciembre es común observar una mini procesión, una fila de cucuruchos o un escuadrón de romanos, y los hijos de cucuruchos lo ven como algo normal. Conozco el caso de un niño que a sus escasos 5 años podía diferenciar fácilmente imágenes, muebles procesionales, heráldica e insignias de todos los cortejos importantes de la ciudad y con suma pericia podía identificar con el nombre y en algunos casos el autor mas de una veintena de marchas fúnebres. Seguro que no es un caso aislado y quizá los haya más sorprendentes, yo lo menciono hoy, pues es mi sobrino Jorge Luis, tremendo cucurucho tanto que a veces pienso que lo es más que yo.
Yo he visto a niños llorar por perder un turno, por no lograr inscribirse o porque papá lo quiere sacar de la fila muy pronto. Yo he visto a mujeres embarazadas –muchas en realidad- que sobre su vientre abultado llevan ya el turno de aspirante y realmente ese es un rasgo devocional que conmueve y mueve; dentro un niño o una nena vibran ya al pasar la Banda mientras la futura madre llora imaginando la Semana Santa venidera en que ya tendrá que llevar pañalera, biberones y alimento para el cucurucho que completa la tercera o cuarta generación de devotos que ira ese día en filas. ¿Puede haber algo mas importante para una familia que el estreno de un bebe cucurucho? seguro que no.
Mucho se dice de semilleros, de que los niños son baluartes de la tradición, y es cierto; pero sin duda alguna es la mano enguantada de papá quien guía al nuevo cucurucho. Yo recuerdo muy bien, los turnos de las procesiones infantiles de mis hijos, y las ocasiones en que cargaron por primera vez en las procesiones de adultos. Hoy ellos son mas altos que yo, sus tandas van primero en la procesión de San Bartolo, resisten mas el caminar en filas que yo; se entusiasman mucho mejor de lo que yo lo hago y sufren de ese stress pre-turno que los cucuruchos padecen cuando están a punto de ir a una procesión. He cargado junto a ellos, en varias ocasiones y eso es sin duda una de las mayores felicidades que Jesús me ha regalado: ir abrazados a Él, en el bolillo central dominico, juntos los tres… hasta que él así lo decida.
¿Qué más puedo pedirle a ésta Semana Santa 2009? Poco. Realmente nada.